Vivienda situada en el casco histórico de Bermeo, que en su día perteneció a la familia de uno de los actuales propietarios.
Originalmente contaba con dos habitaciones, cocina, pasillo, un pequeño salón, baño y despensa. El objetivo era actualizarla y adaptarla a las nuevas necesidades, sin perder de vista la esencia y el carácter del edificio.
Durante la reforma, decidimos descubrir y dejar vista la estructura de madera original, buscando aportar mayor calidez al conjunto y, al mismo tiempo, facilitar su mantenimiento a largo plazo.
Mantuvimos el suelo original de eucalipto blanco, que acuchillamos y barnizamos para devolverle su esplendor y conservar su valor original.
Para ganar amplitud y luminosidad en el espacio común, eliminamos el tabique que separaba el pasillo del salón.
Finalmente, optamos por materiales claros combinados con notas de color, potenciando la luz natural y dotando a la vivienda de un aire desenfadado y alegre, justo lo que los propietarios buscaban.
Fotos de: Natalia Michelena







