Tras haber vivido varios años en esta espectacular vivienda unifamiliar situada en Bermeo, los propietarios decidieron reformarla y adaptarla a sus nuevas necesidades.

Abrimos por completo la planta baja, convirtiendo la chimenea en la gran protagonista del espacio. Esta pieza requería unas dimensiones específicas, ya que decidimos conectarla al sistema de radiadores existente y alojar en su interior toda la maquinaria necesaria. Fue un reto que nos dio más de un dolor de cabeza, pero finalmente, con los azulejos colocados en vertical y en un intenso verde botella, conseguimos darle el toque definitivo que merecía.

Uno de los deseos principales de los propietarios era aprovechar al máximo la luz solar. Para ello, unificamos las ventanas existentes en un solo ventanal que conecta el interior con el exterior de forma natural. Reutilizamos las carpinterías retiradas para abrir nuevos huecos en la fachada oeste, permitiendo así disfrutar plenamente de la luz del atardecer.

Buscaban un espacio relajado pero con carácter, alegre, sin miedo al color ni a la mezcla de estilos. Esa intención queda reflejada en la paleta cromática elegida y en la combinación de materiales.

Para la encimera de cocina, optamos por un porcelánico en tono terracota, que genera un contraste vibrante con el suelo, inspirado en los clásicos terrazos de los años 70.

La mesa y las sillas de estilo mid-century fueron elegidas con mucho mimo por los propios propietarios en una tienda de segunda mano. Su estética encaja a la perfección con la lámpara suspendida de vidrio de Martinelli Luce, aportando coherencia y elegancia al conjunto.

En la planta superior no realizamos cambios en la distribución. Mantenemos el suelo original, que simplemente acuchillamos y tratamos con barnices al agua para darle un acabado más actual. También lacamos la balaustrada existente, integrándola con el resto del espacio de forma armoniosa.

Fotos de: Natalia Michelena

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